eres
la viva estampa de tu padre, intenta llevar con el mismo orgullo que tu padre tu
apellido y tu fe, nunca te rindas porque cuando todo parece terminado, surgen
nuevas fuerzas. Esto significa que vives".
Mi vida siguió adelante pero ya no junto a mi madre, mi hermana y Guy, sino mi
vida como Cruzado a las órdenes de mi señor Arthur al igual que lo estuviera
mi padre.
Estando en las filas de mi señor se nos encomendó una vez la liberación de un
pueblo que se encontraba sitiado por los Rets, y de sobra era sabido lo que iban
a hacer con los habitantes del mismo si no actuábamos pronto. Partimos rápidamente
al encuentro, pero al ser la primera vez que participaba realmente en una
batalla me colocaron con los ballesteros. Busqué un lugar con visión y al
alcance de mis virotes y cuando se dio la orden de ataque llovió una ráfaga ,
me costó reaccionar puesto que nunca había matado a nadie y en ese mismo
momento lo iba a hacer, pero luego pasaron por mi mente las imágenes que vi de
pequeño en los pueblos por los que pasaban los Rets y actué, articulé unas
plegarias para relajarme y afinar la puntería y dije ¡Bendito el señor que
adiestra mis manos para la guerra y mis dedos para la batalla!, el virote se
clavó en su costado pero no calló al suelo, volví a cargar la ballesta y volví
a pronunciar ¡Mi amor y mi valuarte, mi ciudadela y mi libertador!, ¡Mi
escudo, en él me cobijo!, éste segundo virote le dio fin a su vida, sí he
matado a una persona, pero con su muerte he evitado la muerte a cinco o quizá a
diez.
Fue
mi primer muerto me sentí raro, era una sensación de justicia que nunca había
comprobado, era una justicia manchada de sangre pero si es así como se ha de
hacer el bien así lo haré.
La
batalla fue victoriosa y fui llamado por mi señor Arthur el cual nos comunicó
a mí y a cuatro de mis compañeros que nuestra misión era el partir hacia lo
desconocido y predicar con la palabra de nuestra diosa y combatir el mal con
todas las armas de las que dispusiésemos.
Así
he llegado hasta aquí y si mi diosa me lo permite así seguiré el resto de mis
días.
Loctho
Helfdame por y para mi Dios.
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